El coronavirus y los aspirantes a ser profesionales

Visión de Cambio|David Razo

Por David Razo|Empresario

El problema mayúsculo que le causo a millones de familias en el mundo, el coronavirus le llegó drásticamente a la educación superior. Todos los educandos, han dejado de ir a clases, las clases se imparten en línea. Las conferencias académicas también se han cancelado. Los estudiantes que estaban participando en programas en el extranjero no podrán ser evaluados.

Se ha pedido a los académicos no viajar a países afectados por la pandemia o a evitar totalmente viajes internacionales. Las implicaciones inmediatas y los inconvenientes van a aumentar en la medida en que el coronavirus se extienda más países y afecta a más personas.

Existen voces de conocedores del tema, que predicen un impacto positivo no intencionado en este nivel educativo, en particular el incremento de la enseñanza y el aprendizaje en línea y una política de reclutamiento de estudiantes internacionales más diversa, dejando de depender tanto de países como China.

En nuestra opinión, las tendencias tradicionales en la educación superior internacional realmente permanecerán y el campo de la educación superior volverá eventualmente a sus rutinas normales.
Sin embargo, quizás el retorno acarreé otros problemas como una menor estabilidad financiera, que de hecho ya venía ocurriendo en varios países.

Pero veamos, en cuanto a la movilidad, un decremento en la movilidad durante el siguiente año, con disminuciones notables en el volumen total de movilidad estudiantil global y con implicaciones particulares en el número de estudiantes.

Cuando menos así, se prevé una baja significativa temporal y quizás una más modesta en el largo plazo, en todos los continentes del mundo.

Cuando pase este mal, “El coronavirus”, habrá una reestructuración de los patrones de movilidad. A través del tiempo han existido cambios en los patrones y en los flujos de los estudiantes. En un momento, los Estados Unidos, fue uno de los principales países que mandaba estudiantes a otros países y en la actualidad juega un papel realmente periférico en cuanto el envío de estudiantes.

Desde Europa hacia América del Norte; de Austria hacia Asia y Medio Oriente. Suponemos que los números totales no incrementarán rápidamente y —como mencionamos— se espera que bajen relativamente; además, los destinos de mayor preferencia seguramente también serán afectados.

Todo es, en primer lugar, por la dependencia financiera de los estudiantes. En segundo lugar, por el temor de verse dañados por un contagio.

La Mayor parte de los países, que reciben estudiantes, principalmente los Estados Unidos, han comenzado a depender de las colegiaturas que pagan los estudiantes internacionales para sobrevivir financieramente.

Después de todo, la educación internacional es una industria global que representa ganancias de casi 300 000 millones de dólares.

La crisis del coronavirus muestra que esta dependencia económica es ampliamente problemática. En principio, las instituciones que dependen de estos recursos para subsistir enfrentarán múltiples dificultades.

Y que quizás no habíamos considerado todos los riesgos involucrados en ello. Como consecuencia, paradójicamente, gobiernos e instituciones académicas quizás redoblarán esfuerzos para atraer a un mayor número de estudiantes.

Muchas instituciones de educación superior están enseñando a sus estudiantes usando múltiples recursos en línea dado que prácticamente todas las universidades están cerradas; contamos con algunos reportes anecdóticos de que las cosas marchan más o menos bien.

Es presuntuosamente interesante, que las instituciones de educación superior, o por lo menos una parte importante de ellas, han podido hacer la transición tan rápidamente a ofrecer sus cursos en línea.

No obstante, de si lo que se ha ofrecido en la mayoría de los casos es de alta calidad académica, y en qué medida los estudiantes se encuentran satisfechos con lo que han recibido hasta ahora. No es, de ninguna manera, una exageración señalar que la gran mayoría de los académicos en el mundo no están capacitados para ofrecer cursos a distancia; que tampoco cuentan con la tecnología suficiente para hacerlo, y que son muy pocas las instituciones de educación superior que han adaptado su currículum para ser enseñado a distancia.

Tenemos que no dejar de observar, por ejemplo: asincronía o sincronía de la enseñanza, cómo manejar las discusiones en grupo de manera efectiva, o cómo organizar tareas o evaluaciones a distancia. Estos son sólo algunos de los temas que deben ser resueltos Desde luego, la efectividad de la enseñanza y el aprendizaje en línea es posible, pero toma tiempo y apoyo.

Tratar de hacer estos cambios rápidamente puede llevar a una disminución de su calidad. Y la calidad también disminuye en tanto los estudiantes carecen de equipo de cómputo en casa, de conexiones deficientes de internet o de pocos espacios físicos disponibles para trabajar en casa. Por lo tanto, si idealizamos el cambio en línea, estaríamos cayendo en un error.

Por su parte para algunos de los estudiosos de la materia, que están buscando un grado de estudios eventualmente buscarán cada vez más cursos en línea. No es la primera vez que esto se predice; ha sucedido lentamente y sobre todo para educación continua. Es más seguro que los estudiantes, en su gran mayoría, continúen prefiriendo la experiencia de estudiar en otro país y busquen trabajo en otro país, de manera permanente o temporal, al término de sus estudios.

Es verdad que miles de estudiantes de América del Norte y de Europa que habían planeado con cuidado y se habían comprometido a participar en programas en el extranjero, de larga o corta duración, han tenido que suspender dichas ideas. Mientras que es problemático desde muchas perspectivas —por lo menos por ahora— no puede asegurarse tampoco que estos programas disminuirán dramáticamente.

Sin duda el coronavirus es un serio problema para nuestras sociedades, individuos y desde luego para las instituciones de educación superior. Pero la crisis eventualmente pasará y, al menos en las áreas de internacionalización, el statu quo prevalecerá. Hay diversos problemas serios con respecto a la internacionalización y la educación en línea, estos incluyen una alta dependencia de las contribuciones de los estudiantes internacionales a las finanzas de muchas universidades, cumplir con altos estándares de calidad, inestabilidad en los planes de movilidad, entre muchos otros.

Las instituciones de educación superior del mundo están haciendo un impresionante trabajo para manejar la crisis en circunstancias difíciles, pero aprender las lecciones en el largo plazo y las estrategias efectivas de planeación no ha sido precisamente algo que la comunidad académica esté muy acostumbrada a hacer.

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