Roces y agravios, entre EU y China, pueden traer una nueva guerra fría.

Visión de Cambio|David Razo

Por David Razo|Empresario

Estados Unidos y China se han tolerado, pero no se soportan, notablemente en medio de la pandemia del coronavirus. Durante los últimos meses, las dos principales potencias económicas del mundo han sumado nuevos agravios y acusaciones a su ya compleja relación.

El pasado fin de semana, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, quien dijo que algunas “fuerzas políticas” estadounidenses están empujando a ambos países “al borde de una nueva Guerra Fría”. ¿Será verdad?

El coronavirus, con todas las desgracias que ha dejado, con la política económica por los suelos, ahora se ha tornado en la guerra política entre Estados Unidos y China. Serán los “Guerreros lobo”, el nuevo ejército de diplomáticos que defiende a China en el mundo durante la pandemia de coronavirus. Esto lo dicen los conocedores del tema.

EE.UU. estaba infectado por un “virus político” que lleva a usar “todas las oportunidades para atacar y desprestigiar a China”.

Con el crecimiento del Coronavirus, ha crecido la preocupación no sólo de las organizaciones de salud y gobiernos, sino también de las empresas internacionales y socios comerciales de China, estos últimos por su reputación.

Para ejemplo podemos observar un estudio de Henry Kissinger, exsecretario de Estado de Estados Unidos, escribió en su influyente estudio Diplomacy (“Diplomacia”, 1994) que “la diplomacia de Pekín era tan sutil e indirecta que en gran medida fue pasada por alto en Washington”.

Los gobiernos de Occidente emplearon sinólogos -estudio del mundo chino- para interpretar las señales opacas que emanaban del buró político de China.

Bajo el mandato de su antiguo líder, Deng Xiaoping, la estrategia declarada del país era “esconder la fuerza y aguardar el momento”. Ya no es así.

China está enviando al mundo a través de las redes sociales un cuadro de diplomáticos cada vez más influyente para enfrentarse a todos, con una franqueza que a veces resulta deslumbrante.

Y vaya que la popularidad de cada país se basa en indicadores como calidad de vida, atracciones turísticas, paisajes, seguridad, oportunidades de negocio. Pero la realidad es, que gran parte de estos focos se resumen en la palabra “confianza”. Y la confianza que sentimos sobre un país, es lo que mantiene o destruye su reputación.

Había que ver si las empresas como Starbucks y Nike, que cerraron sus tiendas temporalmente asumiendo enormes pérdidas financieras, países como Japón, Australia, Italia y EEUU, que están limitando la entrada de personas que llegan de China, la Organización Mundial de la Salud y organizaciones humanitarias, diciendo que debemos evitar el pánico. Estas reacciones son las que crean percepciones en la opinión pública, que a su vez llevan a la pérdida de confianza y, por ende, problemas de reputación.

Un nuevo tipo de lenguaje

Quizás el “guerrero lobo” por excelencia es Lijian Zhao, el joven portavoz de Asuntos Exteriores de China. Es el funcionario que hizo la sugerencia infundada de que Estados Unidos pudo haber llevado el coronavirus a Wuhan.

Tiene más de 600.000 seguidores en Twitter y explota a esa audiencia casi a todas horas: tuiteando, retuiteando y haciendo clic Ka “Me gusta” en todo lo que promueve y defiende a China.

“El hallazgo del tratamiento está en peligro”: la alerta de EE.UU. de que hackers de China intentan “robar” información sobre el coronavirus

Por supuesto, eso es lo que deben hacer los diplomáticos en cualquier parte del mundo: es su labor promover el interés nacional de su país. Pero pocos diplomáticos usan un lenguaje, a fin de cuentas, tan poco diplomático.

Consideremos como ejemplo la Embajada de China en India, que describió los llamados a China para pagar una compensación por propagar el virus como “tonterías ridículas y llamativas”.

Yo sé que en México conocemos bien lo que son estas crisis de reputación país, nos pasó con la pandemia de la AH1N1 en el 2009 y hoy en día con el tema de la inseguridad, pero en estrategia de comunicación, debemos siempre buscar blindar esa confianza como país a largo plazo, tanto para el público general como para los inversionistas y aliados comerciales

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