La pandemia por donde pasa deja huella, los elefantes huyen por falta de comida, en Tailandia

Visión de Cambio

Por David Razo|Empresario

Una cantidad similar a mil elefantes, amenazados por el hambre, abandonaron los sitios turísticos de Tailandia, por la pandemia de covid-19, para regresar a su lugar de origen en una ola migratoria sin precedentes que entraña riesgos para los paquidermos.

Cuando se había visto esto. La pandemia perversa, continúa haciendo daño.

En santuarios, los 3000 elefantes empleados en el turismo se quedaron paralizados desde el cierre súbito de estos centros a mediados de marzo.

Todo lo contrario de que la pandemia se controlaría rápidamente y que se recuperaría la normalidad, no llego a tiempo, porque hemos perdido la esperanza, dijeron los empleados de Chaiyaporn, mahout.

Para preservar la existencia de los paquidermos a su cargo, el mahout inició un periplo de 100 kilómetros en medio de bosques espesos del norte del reino para llevarlos a su lugar de origen.

El rebaño se desplaza antes de la salida del sol y al final de la tarde. Los animales recorren entre cuatro y cinco kilómetros por hora y las pausas son frecuentes para que puedan ingerir los 300 kilos de hierba y plantas que necesitan al día.

Luego de ser explotados en parques de atracciones o en “santuarios”, los 3000 elefantes empleados en el turismo se quedaron paralizados desde el cierre súbito de estos centros a mediados de marzo.

Tienen muy buena memoria. Parece que años después de haberse ido saben que vuelven de nuevo a casa, durante el viaje hacia la pequeña localidad de Huay Pakoot, a 180 kilómetros de Chiang Mai.

En dos meses, un millar de elefantes regresó a su lugar de origen y decenas más emprendieron el camino de regreso. Una ola migratoria de tal envergadura en un lapso tan corto de tiempo no tiene precedentes en el país.

En Huay Pakoot, 92 paquidermos cohabitan ahora con los 400 habitantes de la localidad. Dejarlos en libertad es imposible ya que entrarían en conflicto con los centenares que están en estado salvaje y podrían ser víctimas de accidentes y enfermedades.

Elefantes en peligro de extinción buscan una reserva natural propia. Acostumbrados a tener que llevar a turistas en su lomo, a bañarse con ellos o a realizar actividades como en un circo, estos elefantes dejaron de ser explotados gracias al coronavirus.

Pero el regreso a sus orígenes también genera problemas. Los vastos bosques que rodeaban el pueblo fueron talados para plantar maíz y ya no pueden alimentar a una manada tan grande.

Huay Pakoot no está preparado para gestionar a largo plazo a tantos animales. Es inminente que las organizaciones, que les suministra alimentos y medicamentos, y que entren al quite, debido a que surjan conflictos con los habitantes, sobre todo, porque los paquidermos destruirán sus cultivos. Y las peleas entre elefantes, que suelen causarlos graves heridas, ya empezaron.

Hasta los animales, que no son de ornamento, están padeciendo de la pandemia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *