Negocios cerrados, personas que trabajan por su cuenta, impiden que las víctimas denuncien

Visión de Cambio|David Razo

Por David Razo|Empresario

Con el cierre de empresas para frenar los contagios del Covid-19, algunos negocios se están viendo forzados a recortar personal; tenemos además personas que trabajan por su cuenta y que han visto sus ingresos drásticamente reducidos ante las medidas de confinamiento y distanciamiento social. Estos y otros factores amenazan con aumentar considerablemente las cifras de desempleo en la entidad.

Aunque la crisis social, la crisis económica no nos ha llegado, que no ha podido golpearnos, pero debemos tener en cuenta que habremos de tener un incremento ciertamente en la violencia y en la manera como estos crímenes se van a estar cometiendo.

Difícilmente estarán las autoridades preparadas para atender los problemas sociales que lleguen con la crisis económica, porque en un hecho que por la pandemia si los veremos llegar.

Si a esto se le agrega que actualmente estas corporaciones tienen que cuidar que la población respete el confinamiento y no realice eventos públicos, se reduce considerablemente el tiempo dedicado a combatir la inseguridad.

Otra situación es los ministerios públicos, el sistema de justicia está cerrado, el ministerio público está acotado, finalmente la gente no va a salir a denunciar, no va a haber procesos de investigación; se nos va a incrementar la impunidad en términos generales, y eso, aunado a una posible crisis económica, pues va a haber mucha gente que se le haga fácil salir a delinquir.

Y es obvio que, si no quieren denunciar, es por no verse expuestos al contagio, por la posibilidad de tener tiempos de espera muy largos en el ánimo de que no existen el número suficiente de ministerios públicos.

Eventualmente los gobiernos van a querer echar las campanas a vuelo diciendo que la incidencia delictiva está disminuyendo, cuando es muy claro que es el efecto del confinamiento lo que nos está generando estos números.

Es lógico que los tableros de incidencia delictiva van a bajar porque en todos los delitos se requiere una denuncia -con excepción de los homicidios-, entonces pues vamos a ver esta mejora.

El panorama luce especialmente complicado dada la actual situación financiera y la existencia de un déficit importante de oficiales de seguridad pública, incluso antes de verse las autoridades con la repentina carga adicional por la llegada del Covid-19. Urge que se incremente el número de policías.

Son pocos los oficiales que se están graduando de la academia de capacitación, en relación a las necesidades de la ciudadanía, pero además no hay recursos para hacer cambios.

Es otro problema, los presupuestos en materia de seguridad del 2020 fueron exactamente los mismos que del 2019, realmente no hubo ninguna variación.

Otros delitos van también al alza. Se está incrementado ya el esquema de extorciones y el esquema de robo a comercios, sobre todo los robos de comercios que están vacíos. 

Uno de los efectos más comunes que deja la inseguridad es el cambio de hábitos o rutinas por parte de la ciudadanía para evitar ser víctima de algún delito. En ese sentido, la ENSU revela que 65.5% de la población modificó sus hábitos respecto a llevar consigo cosas de valor como joyas, dinero o tarjetas de crédito.

Por otro lado, 53.5% cambió rutinas en cuanto a “caminar por los alrededores de su vivienda, pasadas las ocho de la noche” y 35.9% cambió rutinas relacionadas con visitar parientes o amigos.

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