Es una vergüenza que, en tiempos de pandemia, haya agresiones al sector medico

Visión de Cambio|David Razo

En salud, apenas 2.5% del PIB, muy por debajo del 6% que, estima la OCDE, se necesita para proveer un sistema de salud óptimo. Digno y eficaz.

La predisposición en el gasto es en sentido contrario. En el sexenio de Enrique Peña Nieto el presupuesto dedicado a salud bajó 2%, de 580,000 millones de pesos (mdp) en 2012 a 569,000 millones el año pasado, en términos reales. En tanto, las necesidades aumentaron; los mexicanos beneficiarios de la salud pública aumentaron en 6.3 millones, según el Centro de Investigación Económica Presupuestaria (CIEP).

Si hablamos de austeridad, es decir, hacer más con menos en el sector salud es comprometido, lastimero, hay medidas que se están tomando que son positivas, como la compra consolidada de medicamentos y el aprovechamiento de infraestructura, pero un plan de cobertura universal requiere de más presupuesto, las cifras indican que los problemas del sector salud no pueden resolverse sólo con eficiencia, eso lo dicen, incluso los economistas. Por ejemplo, la Fundación Mexicana para la Salud (Funsalud) estima que, para cerrar el déficit de atención médica, en el 2030, las consultas médicas de enfermedades crónicas no transmisibles habrían de incrementarse 52% respecto de su nivel actual; hoy se ofrecen en el país 3.12 consultas por persona por año, cuando la evidencia de los países de la OCDE indica que una persona requiere 4.7 asistencias.

La misma empresa, indica que hay un déficit de 195 millones de consultas anuales, que se deberían de sumar a los 375 millones de consultas actuales. Más aún: Para hacer frente a las necesidades de salud, deberán construirse 3,528 hospitales generales, adicionales a los existentes, y 652 de especialidades.

La OMS define salud universal como un sistema en el que todas las personas pueden recibir los servicios de salud que necesitan, sin tener que pasar penurias financieras para pagarlos: 

El hecho de pretender cuidar a las personas de las consecuencias financieras que puede tener el pago de los servicios de salud, reduce el riesgo de que se empobrezcan a resultas de una enfermedad inesperada; que exija la utilización de los ahorros de toda una vida, la venta de bienes o el recurso a préstamos, que pueden destruir su futuro y a menudo el de sus hijos.

Tan solo hay que ver que el 47 por ciento, del gasto total en salud en México es gasto de bolsillo, es decir, a cargo de la población, que contrata tratamientos y medicamentos en el medio privado. La estructura de un sistema de salud universal pública tiene tres pilares: El sistema público de servicios médicos contempla al menos dos esferas básicas: La seguridad social otorgada a trabajadores formales (privados y de gobierno) a través del IMSS, ISSSTE, y servicios sectoriales (como Pemex y los hospitales de Sedena), así como la seguridad social pública financiada por el estado para atender a quienes no tienen una afiliación (Salubridad, Seguro Popular e IMSS Bienestar).

Pero aquí también el problema es de recursos. El CIEP alerta acerca de que apenas cuatro de cada 10 afiliados al IMSS pueden atenderse en sus clínicas y hospitales. Y en el caso del programa IMSS Bienestar, que presume de más de 12 millones de personas adscritas (susceptibles para recibir el servicio), sólo poco más de un millón sabe que tiene derecho a ese beneficio.

Pero no solo es problema de recursos, además se acusa de que se han registrado más agresiones físicas al personal médico. Ejemplos los hay, en 22 estados de la República Mexicana se han registrado enfrentamientos contra los trabajadores de la salud.

La Subsecretaría de Derechos Humanos, Población y Migración, dio a conocer mediante un documento en la página del gobierno de México, las denuncias que han registrado por agresiones y actos delictivos contra el personal del sector salud que se encuentra en hospitales que combaten el COVID-19. 

En total tienen el registro de al menos 47 casos de agresiones contra el personal médico, esto ha sucedido en 22 estados de la República Mexicana. El personal de enfermería es el más agredido, cuenta con el 80% de los ataques, y las mujeres registran el 70% de las agresiones.

Vergonzosamente la entidad con más agresiones es Jalisco que liderea dicho registro, cuenta con 7 denuncias de las 47. El Instituto Mexicano del Seguro Social, ha reconocido 21 ataques contra el personal de enfermería en 12 estados: Ciudad de México, Yucatán, San Luis Potosí, Sinaloa, Jalisco, Puebla, Morelos, Coahuila, Guerrero, Quintana Roo y Durango. Además, se han registrado daños a la infraestructura pública de salid en: Axochiapan, Morelos, en Sabinas Hidalgo, Nuevo León, en Tecamachalco, Puebla y en el Estado de México.

Las agresiones contra del personal, va desde rociarles cloro u otro liquido de limpieza, negarles, el acceso al transporte público y, o comercios, amenazas de muerte o apuntarles con armas de fuego y lo peor, ha sido la muerte por ser enfermeras.

La CONAPRED (Consejo Nacional Para Prevenir la Discriminación), ha recibido 159 quejas relacionadas con el Coronavirus, dentro de estas hay por parte del personal de salud que se encuentran en contacto con personas infectadas o que ellos han dado positivo por COVID-19. Hasta el momento, lo único que ha registrado la CONAPRED, son agresiones contra dichas personas.

Qué vergüenza, ellos el único delito es salvar nuestras vidas. Vaya, que si da pena ajena.

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